Seres humanos, vegetales o polvo de estrellas, todos danzamos al ritmo de una melodía misteriosa, entonada en la distancia, por un flautista invisible. Albert Einstein

Begoña Ryuko

  • San Lorenzo de El Escorial, Madrid, Comunidad de Madrid

Begoña es monja Zen y psicoterapeuta corporal.

Trabaja desde hace más de 15 años uniendo el camino del despertar espiritual con el del desarrollo personal, dando igual importancia a ambos e integrando técnicas orientales con occidentales para encontrar la riqueza de ambas. 

Pertenece al linaje del ciruelo blanco, un Zen que une el Soto con el Rinzai. Sus maestros, Shishin y Shinko Roshis, han desarrollado el Zen del Corazón, un camino para trabajar en meditación con las heridas del ego.

Se ha formado como psicoterapeuta transpersonal, sistémica y bioenergética, profesorea de yoga,  y es experta en mindfulness. 

Un viaje por Asia de 5 años le puso en contacto con el budismo theravada y mahayana, en el que también se inspira a la hora de la práctica.

"No sólo somos seres humanos tratando de aprender nuestra divinidad. También somos seres espirituales tratando de aprender a ser seres humanos. Durante mi experiencia vital he observado que muchas personas entran en el mundo espiritual para evadir la incomodidad de sus emociones y conflictos no resueltos, mientras que otras se obsesionan con ser mejor es personas y ponen toda su atención en las heridas, los bloqueos y el trabajo pendiente, olvidándose de buscar su verdadera naturaleza y por tanto perdiéndose en un laberinto en el que sólo se cambian de disfraz. He conocido maestros espirituales con un ego muy poco trabajado creando conflicto a su alrededor, y también he visto terapeutas con un trabajo personal admirable que siguen sin saber realmente quienes son, exigiéndose ser cada vez mejores. Mi creencia y mi energía van dirigidas hacia posibilitar espacios de silencio, naturaleza y purificación para hacer accesible la experiencia mística; al mismo tiempo que vamos indagando sobre las heridas del personaje para poder cambiar patrones de conducta dañinos. Lo que hace posible el trabajo conjunto de estos dos caminos que muchos creen antagónicos, es el cuidado en la armonía entre el trabajo corporal, mental, emocional y energético".


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