¿Cómo meditar para alcanzar la iluminación?

por Inspyria  21-04-2021

¿Quieres hacer meditación para alcanzar la iluminación? Aunque el camino sea largo, no es imposible de transitar. Solo deberás tener constancia y disciplina.

La iluminación silenciosa como práctica budista

¿Cómo meditar para alcanzar la iluminación?

La iluminación silenciosa es una práctica de meditación budista que se remonta no solo a Huineng (638-713) y otros maestros chinos, sino también a las primeras enseñanzas del Buda.

En la tradición Chan, la iluminación silenciosa se conoce como mozhao, de los caracteres chinos mo (silencioso) y zhao (iluminación).

La iluminación silenciosa es la práctica simultánea de quietud y claridad, o quiescencia y luminosidad. En el silencio hay iluminación, y en la quietud, la claridad está siempre presente.

Todo comienza con algo que parece muy simple: sentarse. Porque la forma de meditación para alcanzar la iluminación es sentarse sin depender de tus ojos, oídos o nariz, es decir, sin depender ni del cuerpo ni de la mente.

Te sientas sin permanecer en ningún lugar, sin fabricar nada o sin ningún motivo aparente. No das lugar a pensamientos dispersos, porque en ese momento, tu mente está despierta y quieta, clara y sin distracciones.

La meditacion para alcanzar la iluminacion silenciosa, puede dividirse en tres etapas: mente concentrada, mente unificada y no mente. Dentro de cada etapa hay infinitas profundidades. No es necesario pasar por todas las etapas, ni son necesariamente secuenciales.

Tres etapas para saber cómo meditar para alcanzar la iluminación

1. Mente concentrada

La primera etapa de la práctica de la meditación para alcanzar la iluminación es simplemente aprender a sentarse. En chino, esto se llama zhiguan dazuo, que significa 'solo cuídate de estar sentado'.

Simplemente sentarse es darse cuenta de que estás sentado, porque cuando estás sentado, puedes sentir la presencia de todo tu cuerpo: tu postura, peso y otras sensaciones.

Sabes claramente que todo el cuerpo está ahí, y no debes preocuparte por ninguna parte en particular de tu cuerpo. La idea es que seas capaz de ser consciente de la totalidad general de tu experiencia de estar sentado.

Cuerpo y mente se unen en esta experiencia de estar sentado. Esta práctica no implica contemplar, observar pensamientos o escanear continuamente el cuerpo. Implica ocuparse del acto de sentarse, permanecer con esa realidad de momento a momento.

Conocer tu cuerpo y aprender a relajarlo puede liberarte de las tendencias y las emociones negativas. Posiblemente notes que cuando surgen pensamientos o distracciones, algunas partes de tu cuerpo se tensan.

¿Alguna vez has notado que en tu día a día, mientras realizas alguna tarea física, tu mente está en otra parte? Practicar esta primera etapa de la meditación para alcanzar la iluminación, te ayudará a que el cuerpo y mente estén unificados, con el solo hecho de sentarte.

Los pensamientos y distracciones disminuyen, porque estás consciente de la totalidad de tu cuerpo mientras estás sentado. La concentración desarrollada en la primera etapa de la meditación para alcanzar la iluminación silenciosa no es un enfoque de la mente en un solo punto, sino una presencia abierta, natural y clara. Es concentración acompañada de sabiduría.

¿Cómo meditar para alcanzar la iluminación?

2. Mente unificada

Cuando tu mente se aquieta en el silencio, tu campo de conciencia, que al principio es la totalidad del cuerpo, se abre naturalmente para incluir el entorno externo.

El interior y el exterior se vuelven uno. Al principio, es posible que aún notes que un sonido proviene de una determinada dirección o que tu mente sigue algún tipo de movimiento.

Pero a medida que continúas, estas distracciones se desvanecen. Eres consciente de los acontecimientos que te rodean, pero no dejan rastros en tu mente. Ya no sientes que el medio ambiente está ahí fuera y tú estás aquí.

El medio ambiente no presenta oposición ni carga. Simplemente es. Si estás sentado, entonces el entorno eres tú, sentado.

Hay estados progresivamente más profundos de esta segunda etapa, porque el entorno se vuelve infinito e ilimitado, provocando un estado de unidad con el universo.

El mundo entero es tu cuerpo sentado allí. El tiempo pasa rápido y el espacio es ilimitado. Simplemente existe tu mente abierta, claridad y un sentido del infinito. Y esta es la experiencia del encuentro con tu Yo Supremo.

En este punto, pueden ocurrir tres experiencias más sutiles, todas relacionadas con la sensación del Yo Supremo. La primera es la luz infinita. La luz eres tú y experimentas una sensación de unidad, infinitud y claridad.

La segunda experiencia es el sonido infinito. Este no es el sonido de coches, perros o algo similar. Tampoco es como la música o cualquier otra cosa que hayas escuchado. Es un sonido primordial, elemental, que es uno con la experiencia de la inmensidad.

La tercera experiencia es la vacuidad, que paradójicamente es un vacío espacioso en el que no hay nada más que la pura inmensidad del espacio.

Estos estados progresivamente más profundos están todos relacionados con los estados de samadhi.

Todos estos estados de claridad son maravillosos, pero aún no representan la claridad de la tercera etapa: la realización de meditación para alcanzar la iluminación silenciosa.

3. Sin yo, sin mente

La iluminación que alcanzas en la segunda etapa, es como mirar a través de un vidrio muy limpio, porque puedes ver muy bien a través de él, pero aún así está ahí.

En la segunda etapa, tu Yo Supremo se adormece, pero está presente un sutil aferramiento a ti mismo.

La tercera etapa de la iluminación silenciosa es la realización de la quietud y la vigilia, la quietud y la conciencia, samadhi y prajna, que son diferentes formas de describir el estado natural de la mente.

Experimentarlo por primera vez es como quitar de repente cien kilos de tus hombros, que no son más que las pesadas cargas del apego a uno mismo, las aflicciones y las tendencias habituales.

El apego a uno mismo es profundo. Si quieres alcanzar la iluminación, deberás meditar una y otra vez, hasta que simplemente puedas descansar en el estado natural de la mente. La clave es practicar con disciplina, pero sin buscar resultados.

Recuerda que la práctica de la meditación para alcanzar la iluminación es mucho más que seguir un método en particular o pasar por diferentes etapas en un camino.

Porque recuerda, “nos convertimos en aquello en lo que meditamos. Al meditar en la auto-iluminación, nos convertimos en iluminación. "

¡Namaste!

Descubre nuestros retiros de Meditación
¿Te ha parecido interesante?
Retiros Recomendados
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Política de cookies
Acepto la Política de Cookies